Por Arturo Gutiérrez
Ciudad de México, 12 enero 2026.— Aunque el Gobierno de la Ciudad ha insistido en que el retiro de animales del Albergue Franciscano fue un acto de protección y rescate, las circunstancias que rodearon el operativo han generado más preguntas que respuestas, particularmente por su coincidencia con un conflicto legal por la propiedad del terreno.
La diputada panista Liz Salgado consideró preocupante la rapidez con la que se actuó en este caso y la insistencia oficial por deslindar el rescate animal del litigio entre particulares, cuando diversos medios han documentado que el predio estaría vinculado a un proceso de venta a una inmobiliaria.
La legisladora recordó que la asociación que operaba el albergue presuntamente contaba con amparos vigentes, lo que vuelve aún más delicado el desalojo. “No hagas cosas buenas que parezcan malas”, citó Salgado, al advertir que la falta de transparencia termina por poner en duda incluso las acciones que se presentan como positivas.
Además, cuestionó que no se haya informado con precisión el destino final de los perros y gatos retirados, ni el estado de salud de aquellos que presentaban enfermedades, pese a tratarse de seres sintientes cuya protección debe ser prioritaria.






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