Por Dana Rodríguez
CDMX, 02 marzo 2026.- Ante la tensión que hay al interior del Sindicato Único de Trabajadores de la Ciudad de México, crece la percepción de vacío político y la falta de capacidad por parte del secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, a quien corresponde la operación política y la contención de conflictos sociales y laborales.
Hasta el momento, el sindicato opera sin una conducción clara desde hace más de un año, en medio de una disputa feroz entre liderazgos de las secciones más poderosas, pero el secretario de Gobierno no ha tejido fino para solucionar el conflicto que ya afecta a la propia Clara Brugada.
En medio de las especulaciones, algunas miradas se han dirigido hacia la Dirección General de Capital Humano. Sin embargo, fuentes internas subrayan que el titular del área, José Carlos Acosta Ruíz, no tiene facultades para intervenir en la vida interna del sindicato ni en la resolución de su dirigencia. Su función es estrictamente administrativa respecto a la nómina, no política.
Incluso, versiones al interior del gobierno señalan que el secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton, no ha sostenido reuniones con Acosta en torno al conflicto sindical, lo que refuerza que la disputa no se procesa por la vía técnica de la nómina, sino en el terreno político que corresponde a la Secretaría de Gobierno.
El foco rojo más visible está en la sección de Limpia, considerada una de las más combativas. Su dirigente, Hugo Alonso, busca la secretaría general del SUTGCDMX. En octubre pasado se realizó una asamblea para su elección, pero la planilla encabezada por César Piña impugnó el proceso. El expediente permanece sin resolución en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, instancia que no ha otorgado la toma de nota definitiva.
Mientras tanto, las protestas escalan. Trabajadores de Limpia han depositado basura en explanadas de alcaldías y oficinas públicas. El grupo de Hugo Alonso tiró basura en la alcaldía Cuauhtémoc, también en Xochimilco, pero además en las oficinas de Capital Humano, donde despacha José Carlos Acosta, es decir, el ex alcalde ha rechazado categóricamente cualquier participación en actos de presión o desestabilización y, de acuerdo con fuentes consultadas, no intervino en la organización de movilizaciones ni en la disputa por la dirigencia sindical. Cargarle la responsabilidad parece más una maniobra política que un señalamiento sustentado.
El conflicto sindical no es menor. Con un evento internacional de la magnitud del Mundial de Futbol en puerta, mantener desarticulado al sindicato más grande de la capital implica riesgos operativos y políticos.
La pregunta de fondo es quién está administrando el conflicto y con qué objetivo. Porque si el secretario de Gobierno no asume el control político del SUTGCDMX, la factura no será para un director administrativo, sino para la propia Jefatura de Gobierno.







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