Por Dana Rodríguez
CDMX, 11 marzo 2026.- En la Ciudad de México, basta con dejar un auto estacionado unos minutos para correr el riesgo de que desaparezcan los espejos, faros o incluso las llantas.
El robo de autopartes se ha convertido en una epidemia urbana: entre 2022 y 2025 se abrieron más de 36 mil carpetas de investigación, pero la cifra negra supera el 94%, lo que revela que la gran mayoría de las víctimas nunca denuncia.
Ante esta situación, la diputada Yolanda García Ortega, del Partido Verde Ecologista de México, presentó una iniciativa en el Congreso de la Ciudad de México para marcar las autopartes de los autos nuevos y vincularlas al número de identificación vehicular.
Las zonas donde más roban autopartes
Las cifras de seguridad muestran que el delito se concentra en algunas alcaldías de la capital, principalmente:
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Cuauhtémoc – líder en carpetas de investigación por este delito.
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Benito Juárez – segunda zona con mayor número de denuncias.
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Gustavo A. Madero – con alta incidencia.
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Coyoacán.
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Iztapalapa.
En 2024 se registraron cerca de 10 mil denuncias, mientras que más de 11 mil reportes llegaron a las autoridades entre 2024 y 2025, lo que confirma que el problema sigue creciendo.
El mercado negro de autopartes
La legisladora advirtió que detrás del robo existe un mercado clandestino que funciona con gran impunidad, donde las piezas sustraídas terminan vendiéndose en tianguis o talleres informales.
Por ello, la iniciativa propone que faros, calaveras y cristales laterales sean marcados de forma permanente desde la agencia.
Cómo funcionaría el sistema
La propuesta establece que el Registro Público Vehicular integre el registro de autopartes en su base de datos.
Esto permitiría que:
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policías verifiquen las piezas en operativos
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fiscalías rastreen componentes robados
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aduanas detecten tráfico ilegal de autopartes
“Si las piezas están identificadas y vinculadas al vehículo, será mucho más difícil que terminen en el mercado negro”, explicó la legisladora.
La iniciativa será analizada en comisiones del Congreso capitalino y, de aprobarse, podría convertirse en una de las principales herramientas para combatir uno de los delitos más comunes —y más invisibles— que padecen los automovilistas en la capital.





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