“Disputa interna”
Por HHR
CDMX, 30 de marzo de 2026.- El asueto de Semana Santa mantiene en vilo —y no precisamente por devoción— a tirios y troyanos, ante la inminente definición de candidaturas internas de cara al próximo año.
La pugna intestina por granjearse el beneplácito de los jerarcas de cada facción partidista —o tribu, para decirlo sin eufemismos— en la capital, está desatando una reyerta cada vez más encarnizada. Y eso que apenas asoman los primeros atisbos de definición; sin embargo, las ambiciones ya desbordan cualquier cauce de mesura.
Ejemplo palmario se observa en Milpa Alta, donde la exalcaldesa —cuyo paso por la administración bien podría inscribirse en el anecdotario del olvido, sin logros tangibles que presumir ante sus gobernados— y hoy diputada local de Morena, Judith Vanegas, ha denunciado ser víctima de violencia política en razón de género.
Hace unos días, allegados a la propia legisladora difundieron una encuesta que la ubica en la cúspide de las preferencias al interior de su partido, con miras a reconquistar la candidatura a la alcaldía de Milpa Alta, superando incluso al actual titular de la demarcación, Octavio Rivero.
En otras palabras, intentaron propinar un “calambre” político que terminó por revertírseles. Ahora, la estrategia parece orientarse a construir un distractor que impida que la supuesta “encuesta” sea sepultada en el olvido inmediato. La proliferación de panfletos que descalifican su gestión como alcaldesa —aunque, dicho sea de paso, no distan de la realidad— sirvió de pretexto para que la morenista interpusiera una denuncia ante la autoridad electoral por violencia política en razón de género.
Habrá que observar en qué derrotero desemboca este episodio, o si, en realidad, se trata de fuego amigo que simplemente buscó templar los ímpetus de quien anhela volver a ceñirse la banda edilicia en Milpa Alta.
“Desconocimiento”
Tras las declaraciones del director del Canal del Congreso, el incómodo vástago, Jorge Armando Rocha —quien acusó a los medios de comunicación de orquestar una campaña de “presión” para obtener el consabido “chayo”—, legisladores tanto de oposición como del oficialismo afirmaron desconocer tales aseveraciones.
Lo más delicado del asunto radica en que incluso diputados de Morena aseguraron no tener en el radar dichos señalamientos, pese a que fueron vertidos públicamente durante una sesión virtual del Comité del Canal, transmitida en las redes sociales del propio Congreso. Por cierto, el área de Comunicación Social —que, en los hechos, parece haber abdicado de su función— optó por guardar un elocuente silencio: ni comunicado, ni referencia alguna a la sesión, y mucho menos a las palabras del flamante director.
Quisiera uno conceder el beneficio de la duda y suponer que se trató de una pifia colectiva —que la declaración se les escurrió a todos, salvo a los medios—, y no de una línea dictada desde las alturas para evitar cualquier cuestionamiento al nombramiento del heredero de Rocha.






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