Por Dana Rodríguez
CDMX, 21 abril 2026.- El presunto feminicidio de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar volvió a evidenciar la crisis estructural de violencia contra las mujeres en la capital, mientras el posicionamiento del Congreso de la Ciudad de México fue criticado por quedarse en el terreno simbólico.
Aunque Jesús Sesma Suárez expresó solidaridad con la familia y pidió investigaciones rápidas, colectivos feministas señalaron que la indignación institucional no sustituye políticas efectivas ni resultados en prevención.
El minuto de silencio solicitado en el Pleno contrastó con una realidad persistente: la violencia feminicida continúa creciendo en la zona metropolitana, mientras las respuestas oficiales siguen centradas en discursos y no en medidas urgentes de protección.
Activistas recordaron que cada pronunciamiento sin acciones concretas profundiza la distancia entre el poder legislativo y las víctimas, especialmente cuando los casos se acumulan sin resoluciones claras ni sanciones ejemplares.
La exigencia social hoy es directa: justicia rápida, investigación efectiva y políticas reales de prevención. Porque en la capital del país, cada feminicidio no sólo duele: también exhibe la incapacidad del Estado para proteger la vida de las mujeres.






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