Por Dana Rodríguez
Ciudad de México, 15 junio 2026.— Mientras millones de personas celebraban la inauguración del Mundial 2026 en la capital del país, cientos de familiares de personas desaparecidas intentaban abrirse paso entre vallas y cordones de seguridad para recordar una realidad que persiste lejos de los reflectores: la crisis de desapariciones que mantiene a más de 133 mil personas sin localizar en México.
Las imágenes de madres buscadoras rodeadas por elementos de seguridad sobre Calzada de Tlalpan se viralizaron en redes sociales y reavivaron el debate sobre la forma en que las autoridades gestionan las protestas sociales durante eventos de relevancia internacional.
La controversia escaló este lunes después de que la diputada federal del PAN, Claudia Pérez Romero, acusara al Gobierno federal de minimizar las manifestaciones y de anteponer la imagen del país a la atención de las víctimas.
“Es más preocupante para el Gobierno cuidar la imagen internacional de México que escuchar las legítimas exigencias de justicia”, afirmó la legisladora.
La protesta fue organizada por colectivos de búsqueda que desde primeras horas del día colocaron fichas de localización, fotografías y mensajes en distintos puntos de la ciudad. Su objetivo era aprovechar la visibilidad del torneo para recordar que detrás de la celebración deportiva existe una crisis humanitaria que afecta a miles de familias.
Las organizaciones han insistido en que no están en contra del Mundial ni de los eventos masivos, sino de la falta de resultados en la localización de personas desaparecidas y de la insuficiente atención institucional a las víctimas.
En respuesta a las críticas, autoridades federales y capitalinas sostuvieron que los operativos de seguridad tuvieron como finalidad prevenir incidentes y garantizar la movilidad en una jornada considerada de alta complejidad por la presencia simultánea de turistas, aficionados y manifestaciones sociales.
No obstante, colectivos de búsqueda denunciaron una presencia policial desproporcionada, restricciones a la libre manifestación y discursos que, aseguran, contribuyen a la estigmatización de las familias.
La diputada Claudia Pérez Romero aseguró que encapsular protestas no resuelve el problema de fondo.
“Contener manifestaciones es sinónimo de ignorarlas. Lo que necesitan las madres buscadoras es una respuesta efectiva del Estado, no operativos para alejarlas de los espacios públicos”, afirmó.
El debate ocurre en un momento en que el Gobierno federal enfrenta presiones de diversos sectores sociales. Además de las movilizaciones de colectivos de búsqueda, las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación también marcaron la agenda pública durante los primeros días del Mundial.
Especialistas en derechos humanos han advertido que los grandes eventos internacionales suelen convertirse en escaparates para visibilizar conflictos sociales que permanecen fuera del debate cotidiano.
En México, las madres buscadoras han asumido durante años tareas de investigación, rastreo y localización de personas desaparecidas, ante lo que consideran una respuesta insuficiente de las autoridades.
Para ellas, el Mundial representa una oportunidad inédita para que la comunidad internacional conozca una realidad que, aseguran, no puede quedar fuera de la conversación.
“Queremos que el mundo vea que detrás de la fiesta también hay familias que siguen buscando a sus hijos”, expresaron integrantes de los colectivos durante la movilización.





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