Por Dana Rodríguez
- Martha Avila acusó a la oposición de convertir la reforma sobre nacionalidad única en una falsa disputa por derechos políticos y sostuvo que gobernar México exige una lealtad exclusiva con el país.
CDMX, 05 octubre 2026.- La discusión sobre la nacionalidad única abrió un nuevo frente entre Morena y la oposición en la Ciudad de México.
La diputada morenista Martha Avila Ventura lanzó una dura ofensiva política contra PAN, PRI y sus aliados al defender que quien pretenda convertirse en Presidente de México, gobernador o Jefe de Gobierno de la capital tenga únicamente nacionalidad mexicana por nacimiento.
Para Avila, permitir que una persona encabece uno de los poderes ejecutivos manteniendo simultáneamente otra nacionalidad puede generar un conflicto político y jurídico que, aseguró, debe evitarse desde la propia Constitución.
“La Presidenta de México ya lo ha dicho con mucha claridad: no se puede jurar a dos banderas”, expresó.
Morena convierte la soberanía en bandera
Avila argumentó que la reforma no elimina los derechos políticos de las personas con doble nacionalidad, pues éstas podrán seguir aspirando a cargos legislativos y otros espacios de representación popular.
El cambio, insistió, se limita a quienes pretendan asumir las posiciones ejecutivas de mayor responsabilidad en el país.
“Y eso no es negarle ni limitarle derechos políticos a nadie. Es un tema elemental de patriotismo, de seguridad nacional y genuina representación nacional”, afirmó.
De acuerdo con la legisladora, quien gobierna debe responder exclusivamente al interés nacional, sin que exista la posibilidad de obligaciones paralelas derivadas de otra ciudadanía.
Avila acusa a la derecha de mirar al extranjero
La diputada endureció sus señalamientos al sostener que sectores conservadores han recurrido históricamente al respaldo extranjero para defender sus propios proyectos políticos.
En ese contexto mencionó episodios históricos como los relacionados con Maximiliano de Habsburgo y Victoriano Huerta para reforzar su argumento de que México ha enfrentado, en diferentes etapas, proyectos políticos vinculados con intereses externos.
Para Avila, ese antecedente histórico ayuda a explicar por qué Morena considera indispensable blindar constitucionalmente los principales cargos del Poder Ejecutivo.
La morenista acusó al denominado PRIAN y sus aliados de “inventar” la idea de que la reforma representa un atropello contra los derechos políticos.
“Se quieren inventar la falacia de que respetar los derechos políticos es permitir un Presidente de México con doble nacionalidad, pero no pasarán”, sentenció.
Racismo y clasismo entran al debate
Martha Avila también trasladó la discusión al terreno ideológico y social.
Acusó a sectores opositores de mantener comportamientos racistas y clasistas contra dirigentes, legisladores y simpatizantes de Morena.
“En México tenemos una derecha que reniega de sus raíces y más de una vez se ha burlado del color de la piel y de la identidad de muchos de los que estamos en Morena”, sostuvo.
Agregó que esas diferencias reflejan, desde su perspectiva, dos visiones distintas del país.
“En lo que no somos iguales es en las ideas y en nuestra ética”, expresó.
Doble nacionalidad prende otro choque rumbo al futuro político
El posicionamiento de Martha Avila coloca la reforma de nacionalidad única en un terreno que rebasa la discusión jurídica.
Morena busca presentarla como un asunto de soberanía y seguridad nacional, mientras que sus opositores han cuestionado sus implicaciones y alcances.
Avila, sin embargo, cerró filas con la reforma y marcó una línea política tajante: quien aspire a ejercer el máximo poder ejecutivo debe tener una sola lealtad jurídica nacional.
Para la legisladora, la pregunta que quedará instalada en el debate político es sencilla pero explosiva: ¿puede alguien gobernar México mientras conserva simultáneamente la nacionalidad de otro país?






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