Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 04 junio 2026.- La llamada «Ley Antichapulín» quedó archivada en el Congreso de la Ciudad de México luego de que Morena y sus partidos aliados votaran en comisiones para impedir que la iniciativa avanzara hacia el Pleno.
La propuesta buscaba cerrar la puerta a los cambios de partido de diputados en funciones, una práctica que sus impulsores consideran una distorsión de la voluntad ciudadana expresada en las elecciones.
El proyecto fue presentado por la diputada del PAN Claudia Montes de Oca y planteaba establecer reglas para evitar que legisladores abandonaran las siglas bajo las cuales obtuvieron el cargo.
Durante la discusión en comisiones, los promoventes sostuvieron que el fenómeno del «chapulineo» puede alterar la integración de las mayorías legislativas y modificar el equilibrio político definido por los votantes.
De acuerdo con el dictamen analizado, los partidos políticos son piezas fundamentales para la representación democrática y para la construcción de contrapesos dentro de los órganos de gobierno. El mismo documento advertía que los cambios de bancada pueden derivar en mayorías artificiales.
Pese a ello, la iniciativa fue rechazada por la mayoría oficialista.
La reforma tomaba como referencia experiencias internacionales de países como India, Alemania y Sudáfrica, donde existen mecanismos para sancionar o incluso retirar el escaño a representantes que abandonan el partido que los postuló.
Además, contemplaba inhabilitaciones de hasta nueve años para quienes incurrieran en transfuguismo político.
Tras la votación, legisladores del PAN acusaron que el rechazo mantiene abierto un esquema que permite reconfigurar fuerzas políticas después de las elecciones y evita que el tema sea discutido públicamente en el Pleno del Congreso.
El caso reaviva el debate sobre la fidelidad partidista, la representación ciudadana y los límites que deberían existir para impedir que los cargos obtenidos en las urnas cambien de color político durante una legislatura.






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